El marcaje territorial en el conejo de monte
Oryctolagus cuniculus Linnaeus 1758
En teoría cuantos más rastros vemos de una especie más ejemplares hay, pero la realidad es que la presencia de rastros es muy aleatoria por diversos factores.
En el caso del conejo su intenso marcaje con letrinas y escarbaduras podría aportar datos muy útiles conociendo bien la densidad de marcas y la fenología (el uso en el tiempo) del marcaje.
Con las escarbaduras surge la duda de cual es su función, como resulta evidente, a priori, que no es por alimentación, lo lógico es pensar que, al igual que las letrinas, es un marcaje territorial.
Las letrinas pueden contener desde 20-50 excrementos (teniendo en cuenta que sean distintos, lo que indica varias deposiciones) hasta varios centenares, a su vez pueden ser compactas, todos los excrementos juntos, o los excrementos estar más o menos esparcidos. Teniendo en cuenta esto hay una primera división de las letrinas, por un lado las compactas:
En este trabajo sale una media de 45,83
letrinas por hectárea con un máximo en las zonas adehesadas de 169,68, en El Vendrell 17,52 con
un máximo en zonas arbustivas de 31,8. Estudios en Almería y Madrid daban como resultado 110 y 80
respectivamente (Petterson, 2001, Gálvez et al., 2004)
A simple vista no se aprecia ningún patrón en
la distribución de las letrinas, excepto que las grandes desaparecen al
alejarnos de los cados, tampoco parecen estar relacionadas con estos, puesto
que algunos cados tienen numerosas letrinas en sus alrededores y otros no.
También resulta curioso que apenas marcan en
los claros, excepto uno.
El conejo no se aleja mucho de su cado, 300mtrs como máximo (Cooke,
1981), pero es raro que se alejen más de 100 (S. Moreno et al., 1996). En el
centro-norte de la zona de estudio las letrinas y escarbaduras están a más de 300mtrs
del cado más cercano, además de carecer de sotobosque arbustivo, por lo que
parece un poco sorprendente, quizás la explicación está en sus predadores, aquí
principalmente son zorro y búho real. Al no haber cobertura arbustiva es de suponer que al
zorro no le resulte fácil cazarlos, respecto al búho, aunque se ha localizado
alguna egagrópila, tampoco le tiene que resultar fácil por la alta densidad de
árboles. Quizás ambos factores: nula presencia de sotobosque y alta densidad de
árboles le hagan sentirse seguro ante sus predadores dentro del bosque.
Las letrinas son
mantenidas mayoritariamente por los machos (Snedon, 1991; Ruiz-aizpurúa et al.,
2013) y las más alejadas probablemente estén
destinas a los clanes vecinos, por lo que cabría la hipótesis de que
desplazamientos tan largos los realicen los adultos.
Para corroborar o refutar esta hipótesis se han realizado distintos transectos
entre cados y en la zona más alejada revisando el tamaño de los excrementos y
diferenciándolos en pequeños, medianos y grandes (1-2-3) presuponiendo que los
pequeños pertenecen a gazapos. Se han revisado 37 letrinas, solo en 4 faltaban
los pequeños y en 2 los grandes, sin que haya ninguna correlación con la
distancia al cado. La
disposición de las letrinas no parece estar relacionada con la distancia a las
madrigueras (Domínguez-Cebrián y De Miguel, 2013)
El alto porcentaje de escarbaduras donde
depositan excrementos (57,5% de media) y/o orina, esta última sin cuantificar
porque una vez se seca en el sustrato del pinar, mucha materia vegetal, no deja
marca, unido al alto porcentaje de asociación con algún elemento del terreno
(65,6 de media) parece coherente con que las escarbaduras sean un marcaje.
Las diferencias significativas entre los
distintos tipos, 1-2-3, en la presencia de excrementos y en su asociación con
elementos del terreno podrían indicar diferentes funciones de cada tipo de escarbadura. Dentro de las plantas son las gramíneas y bupleurum fruticescens las elegidas en un alto porcentaje.
En las letrinas hay presentes todo tipo de tamaño de excrementos, por lo que todos los rangos de edad participan en este marcaje. En las escarbaduras sí que se aprecia una diferencia importante en la presencia de excrementos entre las de tipo 1 (36,73%), 2 (63,42%), y 3 (72,45%).
Fenología en el uso de letrinas y escarbaduras
Se eligieron tres parcelas de 2.500 metros
cuadrado en función de la densidad de marcas localizadas en el trabajo previo,
una con poca densidad (3), otra intermedia (2) y otra alta (1) y se ha
realizado un seguimiento quincenal (días 5 y 20) durante 1 año y un segundo año
en la parcela 1. Se tenía en cuenta solo los rastros muy recientes, de los días
previos, cosa sencilla de reconocer en las letrinas, solo se tenía en cuenta excrementos
frescos o que todavía estuvieran brillantes, con prudencia porque muy a menudo
solo depositan 1 o 2 y pueden pasar desapercibidos si no se presta atención. Se anotaron el total de
letrinas y si estaban o no en uso, ambas gráficas son similares. Pero en las
escarbaduras a veces no resultaba fácil debido especialmente a factores
climáticos, de aquí, posiblemente, algunos picos al alta o a la baja en los resultados, aunque ambos años siguen
un similar patrón. En el caso de las escarbaduras se anotaba si tenían o no
excrementos en el montículo de tierra.
Letrinas
y escarbaduras tiene un patrón de fenología similar con un mínimo a final de primavera-verano
que se recupera en otoño y con máximos entre final de otoño y comienzo de
primavera. El conejo tiene el pico poblacional al final de la
primavera-principio de verano y el mínimo en otoño, recuperándose a lo largo
del invierno (Beltrán, 1991; Arques, 200), aunque esto depende del clima. El
mayor uso de las letrinas coincide con la época de celo (Salgado I., 2016), el
resultado del seguimiento anual coincide por tanto en el uso de letrinas y
escarbaduras con la época de celo.
En
el caso de las escarbaduras se aprecia claramente un máximo en invierno y la
presencia de excrementos en el montículo de tierra se mantiene muy uniforme a
lo largo del año.
El
conejo es una especie clave en nuestro bioma mediterráneo y una especie muy
estudiada, el número de letrinas se utiliza en censos de conejos, relacionando
estas con la densidad de conejos, pero el hecho de que haya una fenología y no
se tenga en cuenta podría estar sesgando los datos.
Las
evidentes diferencias entre las letrinas compactas (1, 2, 3) y las no compactas
(0-1, 0-2, 0-3) en cuanto a su asociación con escarbaduras, otros elementos del
terreno y su ubicación parecen corroborar que tienes finalidades distintas.
El
patrón entre las letrinas activas y el total (activas y no activas) es muy similar,
pero hay que tener en cuenta que al cabo de unas semanas una letrina no activa
puede pasar desapercibida, por lo que contar solo con las activas aporta datos
más reales.
En
el caso de las escarbaduras queda claro que es un marcaje territorial, tanto
por la presencia de excrementos u orina en un alto porcentaje (57,52 de media,
solo contando excrementos), como su asociación a distintos elementos del
terreno, así como entre ellas. Las notables diferencias entre los tres tipos de
escarbaduras en cuanto a la presencia de excrementos parecen indicar
finalidades distintas o que son realizadas por distintos tipos de edad, sexo o
estatus.
Un
estudio más detallado que el presente quizás también podría correlacionarse con
la densidad de conejos, ya que el uso de letrinas y la presencia de
escarbaduras tienen un patrón muy similar y la fenología en su uso quizás
permita afinar mucho más al censar conejos.
Bibliografía
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